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“Círculo en el Sol” La columna de Rafael Sarmiento

La columna de Rafael Sarmiento (Escritor y periodista chileno)

Chile… un país de acomplejados, aislados, confinados sobre una cornisa en el fin del mundo, que a punta de terremotos se hunde atraído por el magma del planeta, más acá de los testículos del perro, con un pueblo sin educación o con una educación mínimamente digna e igualitaria o víctima de una educación utilizada como una más de las herramientas de sometimiento y manipulación. Un país que no ha sido más que un largo y delgado pedazo de tierra, con sus habitantes como parte de ella, de propiedad de un puñado de familias que a modo monárquico se vale de su corte, en este caso el sistema político, mandatado para neutralizar cualquier atisbo de pensamiento crítico emancipador. Una sociedad manipulada sicológica y emocionalmente por la ordinariez culposa del arribismo aspiracional, resultante del neoliberalismo que impera sobre las conciencias y que le facilita todavía más las cosas a la aristocracia, que se esconde en sus castillos para jugar al póker de la especulación, que explota sin asco los recursos naturales y acumula sus lingotes de oro en bancos europeos.

Todo está perfectamente diseñado bajo la estafa paradigmática del orden republicano. Cualquier asomo de reivindicación social es satanizado por una batería de acciones propagandísticas validadas por la complicidad descarada de la concentración de los medios de comunicación de masas tradicionales y subsumida por una democracia artificial.

Las familias aristocráticas dueñas de Chile se quedan tranquilas mientras se mantenga el supuesto orden republicano o estado de derecho, que no es otra cosa que una estructura legislativa que valida la estafa.

Si la derecha llega al poder seguramente mejorarán las apuestas del póker especulativo. Si es la izquierda la que gana el ludo eleccionario habrá menos billetes en los cajeros. Pero la izquierda hace mucho rato que en Chile no existe y en la actualidad ha pasado de ser una piedra intelectual en el zapato aristocrático a un placebo político suministrado al pueblo.

Y si los esclavos osan llegar al poder y el asunto se les escapa en algo de las manos a los poderosos, será la fuerza militar la que se encargará de ordenar el gallinero. Echen una mirada a nuestra historia y se encontrarán con constantes cíclicas.Y recuerden que nuestros hombres valientes soldados han matado a más chilenos que a enemigos de sus guerras, sin considerar además el hecho de que esas guerras también han sido herramientas de la codicia aristocrática y que no necesariamente han representado el sentir de nuestros pueblos hermanos.

Chile es un país de esclavos bastardos de cerebros bien lavados. Un país ridículo, un laboratorio con conejillos de indias para experimentar sistemas de sometimiento cultural y económico y exportarlos a otros países tercermundistas donde también se les pueda sacar hasta la manteca sin que se den ni cuenta. Lo peor es que además nos creemos jaguares. ¿Qué nos querrá decir el cielo con ese círculo en el sol?

Por Rafael Sarmiento

Escritor y periodista chileno